sábado, 29 de julio de 2017

CLAVES PARA VIVIR DE FREELANCE


Ahora veremos las claves de la vida de freelance.
La principal y mayor, es entender que ser freelance es una forma de vida. Una manera de enfrentar la vida. Todas las herramientas técnicas, profesionales y personales, estarán determinadas por esta forma de vida.

Por eso, vamos a compartirles dos textos largos, sobre la vida de freelance. Lo bueno y malo que tiene. 

Y una tarea, sobre su propia mirada de la vida freelance. 









SER FREELANCE
Por Juan Pablo Meneses



Cada vez con más frecuencia me preguntan ¿Conviene ser freelance? Y siempre, irremediablemente, aunque sea en la cafetería de una ciudad helada o en las arenas de una playa tropical, digo claramente que no. No conviene, amigo. Y lo digo seriamente.

Desaliento a los periodistas de redacciones cansados de sus jefes, de sus editores que les cortan textos sin leerlos, de los sueldos bajos, de sus caras azules porque reportean por teléfono y no salen a la calle salvo cuando hay un amago de incendio. Desmoralizo a los estudiantes de periodismo que sueñan con una vida de viajes, aventuras, mujeres vaporosas, carreras de autos y guerras crueles en países exóticos y que ven en el reportero independiente una suerte de último héroe en tiempos dominados
por los grandes multimedios. 

No sólo eso. Les cuento que en éste negocio se paga poco, mal y tarde. Que no hay contrato fi jo (hasta los periodistas de redacciones cada vez tienen menos contratos en blanco). Que se vive de lo que se produce (con el terrible peligro de mercantilizar tu vida). Que trabajar sin horarios equivale, finalmente, a estar todo el tiempo conectado. Y a los nuevos, que se creyeron eso de que la era digital –con tecnología al alcance de la mano– democratizó los medios, les recuerdo la frase base de la economía de hoy: el grande se come al chico. Y el periodista independiente siempre será el insignificante dentro de un océano de tiburones.

Les advierto que no sólo van a tener que escribir y viajar (los dos grandes amores del periodista), sino que deberán aprender a buscar temas, producir historias, vender artículos, financiar reportajes, negociar una buena paga, y además cobrarla. Y para cobrarla no sólo deberán tener paciencia (algunos, especialmente en Latinoamérica, llegan a tardar más de un año en cancelarte), sino que también deben tener una adecuada cuenta de banco, facturas internacionales (el freelance suele trabajar para varios países) y hasta un código swift para los reembolsos en otras monedas.

Les recuerdo que todas esas actividades juntas (las periodísticas y administrativas), las deberán hacer por lo menos una vez a la semana: no hay en toda habla hispana un medio que te pague un trabajo con lo suficiente para vivir un mes. Les agrego que la mayoría de la gente trabaja con horario de oficina, así que por las tardes se sentirán solos. Que las cuentas llegan cada 30 días, y que no te esperan. Les digo que en muchos casos serán tratados con la óptica del inmigrante ilegal: si no te gusta, te jodes. 

Si pese a todo lo anterior, que no es exagerado (es posible que me haya quedado corto), hay alguno que insista e insista en volcarse al periodismo freelance, es hora de descorchar champagne y lanzar fuegos artificiales: se nos ha sumado otro al escuálido batallón.La celebración será corta, por cierto, porque entre los freelance hay individualismo y mucha competencia. Pero el motivo de la celebración será honesto: con todo en contra alguien se une a la lucha contra la corriente. 

Y entonces, una vez más, como en miles de noches de insomnio, vuelve la pregunta de toda la vida ¿Soy un freelance por opción, o porque no quedó otra alternativa? Será que uno elige conscientemente vivir lejos del amparo contractual de un gran medio, o es que finalmente las circunstancias –políticas, económicas, religiosas y sociales; por nombrar las más obvias– son las que me han llevan a estar en la industria, pero desde un costado.

La misma pregunta se le podría hacer a cualquier marginal: ¿Estás fuera porque quieres, o porque no te dejan entrar? Y curiosamente es posible, muy posible, que el marginado responda lo mismo que muchos freelance: por las dos razones. Y las dos, al mismo tiempo. Siempre las dos al mismo tiempo. 

El periodista independiente no tiene jefe, y tienes muchos a la vez. Es dueño de su tiempo, y es esclavo del reloj. Es el mercenario pragmático, y es un romántico sin remedio. Es un afortunado que tiene tiempo para viajar, y es la carne de cañón que tenemos para las emergencias. Es libre, y está atrapado.

Hasta hoy, siempre he trabajado como freelance. Dos veces he rechazo contratos de dependencia, y a la salida de las reuniones no me he arrepentido. Sé perfectamente quienes se han quedado sin pagarme y los medios que me piratearon textos. Pero también tengo muy claro las personas y los medios que me han comprado uno y mil temas, pagándome exactamente en la fecha acordada y valorando mi trabajo. Creo saber en qué momentos pasar un artículo gratis, o cuando cobrar más de la cuenta. Aprendí que cada compromiso asumido es sagrado, y que en las fallas se perjudica tu nombre: Tu verdadero capital. 

Y aunque he comprobado que es posible conseguir cierta estabilidad laboral y vivir de tu trabajo. Sigo creyendo que ser periodista freelance no es nada recomendable. Aunque si asumes el riesgo, quizás te des cuenta que no se ha inventado nada mejor.








Cómo vivir del trabajo freelance en 3 pasos

Por Emiliano Zublena



Uno de los primeros retos que se encuentra al momento de darle forma a la idea de trabajar freelance, más aun cuando se ha trabajado mucho tiempo como empleado, es la estabilidad económica, el asegurarnos el pago a fin de mes. En días de crisis económicas mundiales, recesiones y grandes movimientos sociales, es importante tener un suelo firme. Para poder llevar esto a cabo, son condiciones necesarias las que llamaremos las 3 P del Gran Cambio:
PACIENCIATen paciencia, los frutos de tus esfuerzos no se ven en el día, ni se verán mañana. Probablemente trabajes todo un año a deshoras, exigiéndote…pero rendirá sus frutos.
Un año de trabajo, es un tiempo considerable para desarrollar una cartelera de clientes,y también un portfolio de proyectos, herramientas de condición excluyente para poder vivir de tus ingresos freelance.
PERSEVERANCIASi en un proyecto te equivocas al presupuestar y sales perdiendo, si un cliente demanda mucho, o no sabes cómo tratarlo. No desesperes, está demostrado y hace años que muchos lo saben, el mayor aprendizaje se da mediante el ensayo y el error. Cada tropezón que tengas, no solo no será caída, sino que será un empuje increíble para seguir subiendo la pendiente que tienes hacia tu objetivo.
PLANEAMIENTOPlanea tus pasos, si consideras que necesitas llegar de A a B del mejor modo posible, divide en las porciones más pequeñas que puedas todo el trayecto desde A hacia B, aunque sean necesarios mil pasos, estos ayudarán a tener una meta, te ayudarán a saber qué debes hacer momento a momento, y mantendrán tu motivación al máximo, pues podrás ver tus avances de un modo más directo.
Si mantienes un estímulo, incrementas la productividad, si incrementas la productividad a lo largo del tiempo, cada vez necesitarás menos tiempo para realizar ciertas tareas, ahí está el secreto.

Veamos entonces los 3 pasos para realizar este Gran Cambio:
Guarda tu trabajo de tiempo completo, comienza a trabajar en las horas sobrantes como freelance!
Esto ayudará a incrementar poco a poco tu cartelera de clientes, como así también la suma de proyectos en tu haber, tendrás un portfolio en crecimiento y a su vez ayudará a construir tu confianza al trabajar sin que nadie te supervise.
Es importante no olvidar que, uno de los factores que ayudan a desistir de la idea de trabajar freelance, es la cotización del trabajo propio y las negociaciones. Aprovecha que aun conservas tu trabajo de tiempo completo y no dependes de tu ingreso freelance, arriesga y aprende cómo negociar, cuánto cobrar, cuánto te demoras en tu trabajo, cuánto necesitas ganar. Recuerda, cuando dependas 100% de tu ingreso freelance, no podrás tener tanto margen de error.
Ahora que tienes confianza y seguridad en tu trabajo como freelance…
Es momento de reducir las horas de tu trabajo de tiempo completo. Si está dentro de tus posibilidades (y lo puedes negociar con tu empleador), redúcelo a 6hs, esto te dará mayor margen para responder a un mayor caudal de trabajo de tu fuentes freelance. Debes suponer que desde el primer paso hasta aquí, has logrado conseguir algunos clientes, has dejado contento a, esperemos, todos, y el boca en boca (además de otros recursos de marketing que puedes utilizar) te estará dando una exigencia respecto al volumen de proyectos y a la velocidad de respuesta.
Aunque no lo creas, reduciendo solamente 2hs el trabajo en oficina puedes lograr mucho como freelance. En este punto, si puedes y quieres, agrega los fines de semana para trabajar, si trabajas 2hs más de las que venías sumando extra (supongamos otras 2hs), y sumas una jornada de medio tiempo un día del fin de semana, tienes un total de 30hs semanales para dedicar a tus proyectos freelance.
Puede parecer poco (aquí entra uno de los secretos de las 3 P hablamos anteriormente) pero no lo es, en tanto y en cuanto mantengas la concentración y la productividad.
Tienes confianza, seguridad y ya vienes trabajando medio tiempo como freelance… Ahora es cuándo!
Es el momento que tanto has esperado, puedes renunciar a tu trabajo de tiempo completo. Recomiendo aguardes un momento especial donde tengas algún bono o pago extra, esa diferencia puede servir de colchón para momentos de baja cantidad o calidad económica en el trabajo freelance (las probabilidades dicen que los habrá).
Es importante lograr una rutina que te haga feliz. Por ejemplo, si reconoces que eres más productivo en las horas tempranas del día (como yo), puedes levantarte cerca de las 6:30am, darte un baño tranquilo, desayunar como corresponde cerca de una ventana, y disponerte a leer los emails que vayan llegando, o que hayan quedado de la noche anterior (también es un buen momento para hacer networking por las redes sociales que tengas, ayudando al marketing de tu propia marca, o de tu propio perfil como freelance), al terminar esto, aun no son las 9am. En mi caso me queda tiempo para dedicar tranquilamente, 4hs de alta productividad a mi trabajo.







TAREA

Escribe, en 3 mil caracteres, por qué te gusta ser freelance y por qué no te gusta ser freelance.




PRÓXIMA SESIÓN
-CHAT COLECTIVO15:00 (México/Colombia/Perú)   16:00 (Chile)   17:00 (Argentina)
Modera: Juan Pablo Meneses





8 comentarios:

  1. En Junio de este año cumplí 10 años de trabajo para una misma empresa, que nada tiene que ver con el periodismo, con una interrupción en el medio de 6 meses, sin goces de sueldo en él 2015, en donde me dedique a hacer cosas que me gustaban más, entre ellas una película en la villa 31, una radio comunitaria y una coordinación pedagógica de comunicación comunitaria, en la que se pagaba muy poco, fui muy feliz pero no llegaba a fin de mes, se terminó mi licencia y volví a mi viejo trabajo.

    La vuelta a mi trabajo aceleró el proceso de recibirme de la carrera que elegí, periodismo, y hace 8 meses que termine. Con mi compañera de vida, con la que nos casamos hace 1 año y que estuvimos 5 años de novios y 10 años militando en barrios vulnerables de Capital Federal, elegimos volver a vivir a el lugar en donde nos criamos. Una de las cosas por las que estamos por acá es porque en Chubut había emergencia pediátrica, claramente la pediatra es ella, yo pedí el traslado en mi trabajo, y hace solo un mes que vivo en Playa Unión, un lugar hermoso.

    Que difícil se hace explicar porque uno quiere ser Freelance esa pregunta de si uno elige o no ser es algo que comienza a picar en mi cabeza. Hay algo del trabajo que vengo haciendo hace 10 años que ya no cierra en mi forma de vida, claro podría cambiar de trabajo y ya está, quisiera trabajar de periodista, pero acá hay pocos medios y veo un potencial gigante hasta para poder crear un medio, pero claro la cabeza vuela, entonces cuando llego esta invitación a la casilla de mail por parte de la Escuela de Periodismo Portátil, surgió en mi cabeza esto de poder enfrentarme a la experiencia de ser periodista freelance.

    Hace unos días que vengo pensando notas, crónicas de viajes, perfiles a personajes de la zona, pero claro a quien le vendo esto, esa es la pregunta. Acá está el dilema la venta de lo que uno hace, en argentina si no estás en Buenos Aires es como si no fueras argentina, las grandes empresas del rubro periodístico están ahí, acá hay periódicos locales que hablan de choques y robos. Acá hay muchas noticias y hay que buscar en donde ubicarlas.

    Entonces como dice el texto de Emiliano Zublena, tendré que en un principio ponerme a pensar en trabajar de freelance después del horario laboral, para poder meter algunas notas periodísticas en algún lado, y empezar a pensar en restarles 2 horas de trabajo al lugar que me acobija y que me asfixia.

    Quiero ser periodista, quiero contar historias y quiero vivir de ellas por eso me gustaría poder ser Freelance. De este curso lo que espero es poder aprender a vender esas historias a editores que seguramente están del otro lado esperando que le cuenten como se vive en lugares inhóspitos, en donde el vecino más cerca está a 10 kilómetros, poder mostrar los paraísos patagónicos, tanto en fotos como en relatos y mostrar que en momento de crisis no solo se ven despidos en Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

    Las cosas que no me gustan de ser freelance todavía no las sé, pero tampoco me veo trabajando mucho tiempo más como administrativo.

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  3. Llegué al periodismo por dos razones extremadamente básicas que se las escuché a los 70 estudiantes que se graduaron de la universidad conmigo: “Me gusta leer y escribir”. Hoy, ya más grande, me doy cuenta de que esos dos paupérrimos motivos por los que decidí qué hacer de mi vida laboral, durante cinco años fueron tomando forma. ¿Y saben lo que descubrí? Que efectivamente, me gusta mucho leer y escribir y que mis razones no eran del todo tan irresponsables. Y fue en esas tantas lecturas y redacciones donde me di cuenta que soy una persona tremendamente inquieta, que cuando tiene una idea entre ceja y ceja no hay quién me haga cambiar de rumbo. Me aburre la rutina y soy de las que piensa que dormir es una pérdida de tiempo. Constantemente ando psicopateando a gente del medio para ver si tiene alguna otra historia que contar o si, de las cosas que han hecho, me pueden contagiar con algo (¡así llegué acá!).

    Me frustro, aunque, en mi defensa, ha sido un tema que he trabajado incansablemente en muchos ámbitos y que, si bien no estoy superada, sí he aprendido a lidiar con ello- pero siempre me han rescatado que soy extremadamente, y perdón la expresión, muy hinchapelotas hasta conseguir lo que quiero. Toda esta introducción para responder por qué me gustaría ser freelance y por qué no.

    Me gustan los desafíos. Y es justamente eso lo que más me gusta del mundo freelance. Estás en constante toma de decisiones: qué investigar, a quién venderle esa investigación, qué contar, por cuánto tiempo, por cuánto dinero, a qué le puedo sacar provecho. Lógico, no es fácil, ni rápido, ni económicamente muy beneficioso, pero me parece interesante eso de, en cierto modo, ser tu propio jefe (aunque no sea literal). Pero así como me gustan los desafíos, no me gustan los abusos. Y me da la impresión de que en este mundo hay muchos, probablemente más de los que ya hay en el mundo “con contrato”. Me molesta que jueguen con mi tiempo o que no cumplan la palabra, no me gustan para nada las deslealtades. A mí me gusta cumplir y pido que también me cumplan. Y quizás es ahí donde tenga que aprender a contar hasta mil si es necesario. Porque son justamente esas cosas las que me frustran, porque no me interesa ser ama, señora y lord del periodismo freelance, pero tampoco quiero ser Doña Nadie. Y siento, por lo menos en Chile, que cuesta mucho que editores te dejen de mirar en menos: porque estás partiendo, porque están con esa etiqueta del “Millennial”, porque no tienes los años de experiencia necesarios (cuesta que entiendan que calidad no es cantidad).

    Pero esa amargura, se pasa con lo dulce. Una profe en la universidad nos decía que todos tienen una historia que contar, desde el Presidente de los Presidentes hasta quien recibe mi boleto de metro. El trabajo de nosotros es saber darle “la vuelta tuerca” a esas historias. Y creo que en el mundo freelance tengo mucho más espacio, mucho más movilidad para dedicarme a eso: buscar historias, llegar a lo profundo de las personas o de los hitos. Y eso me encanta. Mi experiencia no es muy extensa, pero en la mayoría de los trabajos en los que he estado lo he pasado bien. No me quejo del contrato. Gracias a él la verdad es que vivo bastante cómoda. Pero siento que tengo mucho más por contar, mucho más por mostrar y demostrar, mucho más por la que jugármela, sé y confío que soy mucho más capaz. Ahí está la gran diferencia entre un mundo y el otro: en el freelance, creo no tener nada que me ate y puedo proponer sin dificultad, lo que no puedo hacer donde estoy hoy.

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  4. 1.Flexibilidad- el principal y más importante factor que me movió hacia el freelance es la flexibilidad. Tomando en cuenta que viajo con bastante frecuencia y que vivo fuera de mi país, necesitaba un trabajo que me permitiera continuar sin importar en que parte del mundo me encuentro. Igualmente, la flexibilidad de poder crear tu propia agenda para el día es un aspecto bastante bueno ya que puedes programar tu tiempo según tus necesidades y la carga de trabajo que tienes.
    2.Ingresos variables- una de las mayores desventajas sobre el freelance es que no se sabe cuándo y de cuánto va a ser tu próxima paga, agregando cierto grado de estrés a la vida diaria. Cuando se tiene un trabajo fijo confías en que cada mes o cada quincena va a llegar un cheque de cierta cantidad truene o relampaguee, en cambio en la vida de freelancer se tiene que tener la habilidad para administrar bien los recursos y siempre prevenir los tiempos de vacas flacas o imprevistos.
    3.Tener más tiempo para tus cosas- Como señalé en el primer punto, en la vida de freelancer eres tú quien se crea la agenda del día, lo cual desarrolla mucho tus capacidades de organización y administración del tiempo según tus hábitos o cuando prefieres trabajar, personalmente trabajo mejor en la tarde/noche. Teniendo todo esto en cuenta, hasta las actividades banales del día a día te las puedes hacer más fácil ajustando tus horarios, por ejemplo en lugar de ir al banco a la hora de la comida, que es cuando hay filas enormes, vas a las 9 cuando acaban de abrir y está casi vacío. Todo está en las pequeñas victorias de la vida.
    4.Seguridad Social- Actualmente es muy difícil conseguir un contrato en alguna empresa que incluya un seguro médico o prestaciones y la mayoría de las personas se ven en la necesidad de encontrar y pagar uno por su cuenta o compartir el de un familiar o pareja. Pues en el mundo del freelance es virtualmente imposible que la persona que te va a comprar una historia te ofrezca también cobertura médica (a menos que el tipo de artículo lo requiera claro está). El tener un plan de contingencia en caso de necesidad siempre debe de estar presente, para todos pero más para los freelancers. Y pues de los bonos, aguinaldos, pensiones y días libres pagados por enfermedad ni se diga.
    5.La emoción de empezar un trabajo nuevo- Para algunos suena como una pesadilla el empezar desde cero cada tiempo determinado y adaptarse a estilos y personalidades diferentes dependiendo de tu nuevo jefe. Pero para mí, el rush de empezar algo nuevo siempre gana, el imaginar todas las posibilidades y finales que puede tener tu trabajo es algo que me encanta.
    6.Creatividad- esto es un arma de dos filos para la creatividad, o te bloqueas por la presión de tener que escribir algo, o te sueltas como si no hubiera un mañana porque ya no estás en el ambiente gris de un cubículo. En este punto también entran las distracciones que dependen de tu personalidad.
    7.Imagen de “desempleado”-todavía muchas personas ven a los freelancers como personas que no tienen un puesto laboral fijo y tienen que andar haciendo “trabajitos”, y la inescapable pregunta de si eres freelancer porque quieres o porque no tienes de otra, para mí es un poco de las dos.
    8.Control creativo- Cuando trabajas para una compañía tienes un jefe o un editor que te dicen claramente lo quieren y lo que es esperado de ti, claro que mientras mayor sea el rango que tienes, mayor libertad creativa. Cuando eres un freelancer se podría pensar que tienes una total libertad sobre lo que escribes, y en teoría sí, pero en realidad no es exactamente así, ya que en lugar de tener un solo jefe tienes a varios y cada uno va a esperar un cierto resultado y todos van a tener necesidades diferentes.
    Al final y como todo en la vida, esta ruta depende de la persona y como decía mi abuelita “de la moda lo que te acomoda”. En estos momentos siento que esta es mi mejor opción y lo que me gustaría hacer, ya les contaré en unos años si sigo pensando igual.

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  6. Me encanta trabajar como freelance, aunque a veces también lo odio. Tengo el mejor trabajo del mundo, creo yo. Siempre digo que no lo cambiaría por nada, excepto por lo mismo con un poco más de estabilidad. No hay que hacerme mucho caso: hace poco un amigo me aconsejó que intentara buscar trabajo en el periódico en el que está él, y mi contestación fue “no puedo”. No puedo, porque aún hay reportajes que “tengo” que hacer, que me muero por hacer, y que quiero hacer como freelance.

    Me gusta el periodismo, me gusta que mi vida sea eso. Me gusta ser responsable de lo que hago. Me gusta poder ofrecer reportajes sobre los temas que me apasionan a las revistas que me gustan y, cuando sale bien, es la mejor sensación del mundo. Creo que hay que aprovechar las palmaditas en la espalda porque en esta profesión hay muchos momentos duros: silencios, portazos, imprevistos. Consigues hacer el salto mortal y nadie quiere pagar por verlo, o te pagan muy poco. O, directamente, te caes y te das el golpe: no consigues la fuente. La historia increíble muere en el último instante, antes de nacer. Tiempo invertido: demasiado. Dinero conseguido: 0. Siguiente idea, por favor.

    Me disgusta tener que renunciar a ciertas cosas. No tengo mucho tiempo libre, mi jornada laboral a veces se extiende hasta que el cerebro me obliga a parar; a veces incluso más, porque hay que un editor aceptó una crónica y la necesita para ya. A veces hay que cancelar una cita, un viaje que realmente te apetecía, porque una historia se mete por medio. Eso no me gusta tanto, pero es parte del trato. Para lo bueno y para lo malo, esto es una forma de vida.

    Me gusta trabajar con Eva. Mejora mucho lo que ofrecemos y, además, nos mantiene cuerdos. Creo que eso es importante porque hay mucha frustración, muchos egos heridos, mucha infelicidad en el mundo de los periodistas independientes. Es bueno contar con alguien que te dice con total sinceridad: “Es bueno, pero yo no me lo leería” o “Me parece muy aburrido, ¿qué te parece si...?”. Me gusta trabajar en algo que me permite profundizar en las cosas que me interesan y que me enseña -me obliga- a ser humilde. También me gusta que me fuerce a ser ambicioso. Este es un mercado competitivo que constantemente te hace preguntarte: ¿Es mi historia buena? ¿Les interesará a los lectores? ¿Está bien contada? Y tienes que buscarte la vida para poder decir sí, y que sea verdad.

    No me gusta cuando un editor me dice que están recortando páginas o veo que bajan las tarifas. Lo que menos me gusta de ser freelance es que no tengo claro dónde va el periodismo, por lo menos el periodismo que me gusta leer, por el que estoy dispuesto a pagar. Todos nos quejamos cada vez que cierra una revista/cliente pero, ¿quién compra asiduamente, quién lee con frecuencia esas publicaciones? Me asusta el futuro, no lo voy a negar. Pero también me gusta pensar que puedo aguantar, que encontraremos la forma de salvar el barco, que estoy donde quiero estar, que soy un privilegiado por trabajar en lo que amo. Quiero seguir mientras me queden fuerzas y neuronas.

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  7. En algún momento de mi carrera como periodista he sido freelance, bueno, si así se le puede llamar a esa experiencia, y lo digo porque durante ese tiempo tuve un sueldo fijo independientemente de si publicaba uno, dos o 10 textos al mes, el pago siempre fue puntual, las fechas de entrega se respetaban, el trato con la editora siempre fue cordial (antes de esto trabajé para ella dos años como reportero en la redacción), me pagaban los viáticos y nunca tuve la oportunidad de vender mi trabajo a otros editores, porque mantenía una especie de “exclusividad” con el medio.

    Esta experiencia ocurrió cuando decidí hacer un posgrado, y cuando se lo anticipé a mi editora, ella fue quién me propuso esa posibilidad. A través del correo electrónico, y en pocas ocasiones por teléfono, cuando el tema urgía, me encargaba temas. Eran sobre todo historias de largo aliento, entrevistas, reportajes y viajes a los que invitaban al medio. Me lo pedía a mí porque yo tenía más tiempo para investigar y más posibilidades salir de la ciudad que mis compañeros en la redacción; ellos se encargaban de la nota diaria, de los temas de portada y los breaking news. Además tenía la posibilidad de proponer historias y escribir para otras secciones.

    He de decir que los dos años que trabajé de esta manera fueron muy gratificantes. Al principio, lo complicado fue organizarme y desarrollar una rutina de trabajo. En casa me distraía con mucha facilidad, pero tras un tiempo aprendí a controlar esto. De lo bueno, puedo decir que disfruté la “libertad” de estar fuera del periódico, que tuve la oportunidad de ejercitar otros géneros periodísticos más allá de la nota informativa, que viajé mucho y que conocí a muchas colegas de México y Latinoamérica.

    Luego de este tiempo me ofrecieron la posibilidad de regresar al staff en otra sección y acepté, el motivo principal fue el dinero, para ese entonces ya estaba casado, mis gastos aumentaron y ya no contaba con la beca del posgrado, que representaba más de la mitad de mis honorarios. En este nuevo puesto sólo duré un año. De ahí me moví a otro periódico por invitación de una de las colegas con las que coincidía frecuentemente en los viajes de trabajo, y aunque la paga y las condiciones laborales eran buenas, siempre extrañé mi “chamba de becario”, como me decían mis compañeros en la redacción. Ahí duré también sólo un año. Y ahora que estoy empezando una aventura en la docencia quiero retomar el trabajo freelance para complementar ambas actividades.

    Así que como entenderán, pese a mi experiencia previa, me enfrentaré por primera vez a lo que significa realmente el trabajo como periodista independiente.

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  8. Ser freelance es tomar la elección de saltar al vacío sin llevar paracaídas. La vida ha cambiado desde nuestros padres, para ellos un empleo con prestaciones, buen salario, tu familia y tu coche eran la vida resuelta. No sé si el espíritu freelancero tiene que ver con las nuevas generaciones o simplemente con elegir tomar el riesgo de no tener la vida resuelta, al menos no como nuestros padres lo esperarían.

    Tiene tres años que tome la elección de ser freelance, de ganarme la vida en paralelo con alguna chambita fija que no me quitara mucho tiempo y dedicarme a mi pasión, contar historias. En el camino me he desviado un par de veces, la inestabilidad económica es la que muchas veces me ha llevado por otros senderos, pero una de las cosas que más me apasiona de ser freelance es la posibilidad de mirar con otros ojos y contar lo que ocurre en el mundo, no sólo lo que los medios tradicionales quieren contar sino lo que miro en el nivel micro y lo ligo al nivel macro para tener el impulso que requiere.

    Desde que lo elegí he tenido la fortuna de contar con el apoyo de periodistas a los que admiro, que me han impulsado y compartido sus conocimientos, hemos hecho cosas con un valor social grande aunque con un valor económico no tan redituable. Aunque es cierto que como freelance se desdibuja el tiempo de trabajo y descanso, lo cierto también es que como periodistas todo el tiempo estamos trabajando, aunque no sea frente a la computadora, pero la cabeza siempre está maquinando nuevas ideas...

    A lo que no le he encontrado sabor de ser freelance es a organizar mis tiempos, a ponerme objetivos y cumplir paso a paso, de manera que siento que tengo que hacer mucho y termino sin hacer nada, dejando en el tintero muchas historias por no saber organizarme. Pero de las cosas que más me gustan es tener esa libertad de hacer los temas que yo elija y buscar en dónde coloocarlos, me da una sensación de independencia respecto a dónde enfocar mis habilidades.

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